Baath Party rejected the new law

As I said the new law is just chang­ing of ter­mi­nol­ogy, Baath Party spokesman Abu Moham­mad issued a state­ment saying:

Chang­ing the name of the first law issued by the first Amer­i­can occu­pa­tion gov­er­nor of Iraq is an attempt to beau­tify the nature of fas­cism, ugly law which brought shame on scan­dal on the occu­pa­tion itself.

This will not change the objec­tive of the Baath Party of con­tin­u­ing the resis­tance hand in hand with other resis­tance factions.

The change in the name came after the law fin­ished its goals of killing, assas­si­na­tion, star­va­tion and dis­place­ment of mil­lions of Iraqis.

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12 Responses to Baath Party rejected the new law

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  3. Furat Al-Samaraie says:

    All the crim­i­nals from the old baath occu­pa­tion will be brought to justice.

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  7. Ivan Kohar Parra says:

    Apo­yar a la resisten­cia iraquí defen­di­endo el Dere­cho Internacional

    Abu Mohamad
    IraqSolidaridad

    Desde la caída del bloque social­ista en 1989 y la con­sol­i­dación de la hege­monía esta­dounidense como única poten­cia, el Con­sejo de Seguri­dad de Naciones Unidas (CS de NNUU) se ha con­ver­tido en una her­ramienta de la política exte­rior esta­dounidense, que uti­liza como tapadera de las prác­ti­cas ile­gales, embar­gos, ofen­si­vas mil­itares y guer­ras pre­ven­ti­vas que EEUU ha empren­dido con­tra var­ios países entre los que figura Iraq, un país que ha pade­cido muchas medi­das injus­tas, tales como un embargo económico impuesto durante trece años que causó la muerte de un mil­lón y medio de iraquíes inocentes. [Durante las san­ciones con­tra Iraq aprobadas en agosto de 1990 tras la ocu­pación iraquí de Kuwait] el CS se reunió cada dos meses para apro­bar la pro­lon­gación del embargo con el pre­texto del incumplim­iento de [Iraq] de los pro­ce­sos de desarme. Pos­te­ri­or­mente se ha cor­rob­o­rado que los pro­ce­sos de desarme en Iraq se lle­varon a cabo en 1991, por lo que el CS cer­caba a Iraq en vir­tud de datos fal­sos propa­ga­dos por EEUU.

    Cuando EEUU invadió y ocupó Iraq en 2003 par­al­izó cualquier inter­ven­ción del CS, el cual podría haber tomado las medi­das estip­u­ladas en el Artículo siete [de la Carta de NNUU] para evi­tar esta invasión. Tras la ocu­pación del país, EEUU pre­sionó para dotar de un marco legal a la situación exis­tente con la aprobación, el 22 de mayo de 2003, de la Res­olu­ción 1483 [del CS] que cal­i­fica a EEUU de país inva­sor pero que trata este hecho como un acto con­sumado sin cul­par al agre­sor de las reper­cu­siones de esta ocu­pación ile­gal. La res­olu­ción se limita a pedir al inva­sor que cumpla con sus obliga­ciones en vir­tud de las Con­ven­ciones de Gine­bra de 1949.

    De ‘fuerzas de ocu­pación’ a fuerza multinacional’

    Por otra parte, las con­ven­ciones de Gine­bra de 1949 estip­u­lan que el fin de la ocu­pación implica derogar todas las medi­das pro­vi­sion­ales tomadas por las fuerzas de ocu­pación. Esto tam­poco ha suce­dido. Las dis­posi­ciones de [Paul] Bre­mer [Admin­istrador Civil de la Ocu­pación] siguen vigentes, como por ejem­plo el Edicto número 1 sobre la des­baaz­i­fi­cación [1]; la número 17, que otorga inmu­nidad a las fuerzas de ocu­pación —así como a sus fun­cionar­ios y a los empre­sar­ios que tra­ba­jan con ellas— con­tra cualquier posi­ble san­ción legal apli­cada por las autori­dades iraquíes por comisión de crímenes o vio­la­ciones en Iraq; o la número 39, que abre las puer­tas de la economía iraquí a la inver­sión extranjera.

    La pro­lon­gación de la ocupación

    En el marco de lo ante­di­cho, si tomamos en con­sid­eración que las leyes del Dere­cho Inter­na­cional human­i­tario son de oblig­ado cumplim­iento e imper­a­ti­vas respecto a la legal­i­dad inter­na­cional (es decir, que no se puede inval­i­dar ni par­cial­mente ni com­ple­ta­mente) con­cluimos —en fun­ción de la Con­ven­ción de La Haya, las Con­ven­ciones de Gine­bra y sus pro­to­co­los— que, hasta la fecha, Iraq es un país ocu­pado. La Res­olu­ción 1546 de 2004 del CS y su apli­cación no han cam­bi­ado nada de la real­i­dad de la ocu­pación sino que ha supuesto una vio­lación grave y sin prece­dentes de las res­olu­ciones del CS, de la legal­i­dad inter­na­cional y del Dere­cho Inter­na­cional humanitario.

    Hoy en día es indis­cutible que la ocu­pación esta­dounidense de Iraq es un ataque fla­grante con­tra un Estado inde­pen­di­ente y una grave ame­naza para la paz y la seguri­dad inter­na­cional, una vio­lación de la legal­i­dad inter­na­cional y de los obje­tivos de la Carta de NNUU encabeza­dos por el prin­ci­pio de la pro­hibi­ción de la uti­lización de la fuerza, la ame­naza, el uso de la ame­naza o de cualquier otra acción con­traria a los propósi­tos de NNUU con­tra la inte­gri­dad del ter­ri­to­rio o la inde­pen­den­cia política de cualquier país. El inva­sor sigue come­tiendo crímenes de guerra y geno­cidio con­tra el pueblo iraquí, como el bom­bardeo aéreo de ciu­dades y pueb­los, los ase­dios y la [sub­sigu­iente] ham­bruna a sus habi­tantes, las matan­zas indis­crim­i­nadas, la emi­gración for­zosa, las deten­ciones colec­ti­vas, la tor­tura sal­vaje y la vio­lación de mujeres, entre otros crímenes. Se añade a ello el uso de armas pro­hibidas por los con­ve­nios inter­na­cionales como son las bom­bas de racimo, el Napalm y el fós­foro blanco (armas quími­cas) y el reves­timiento radi­ac­tivo [del arma­mento con­ven­cional] con uranio empo­bre­cido [2].

    En vir­tud de la Carta de NNUU, la real­i­dad de Iraq impone a los miem­bros del CS la respon­s­abil­i­dad de cumplir con sus obliga­ciones frente a esta ocu­pación per­ma­nente de un Estado miem­bro fun­dador de NNUU. La cal­i­dad de miem­bro per­ma­nente de la que goza EEUU en el CS y su potes­tad para recur­rir al veto con­tra cualquier res­olu­ción que se oponga a sus intere­ses no debe impedir a los miem­bros del citado CS a cumplir con sus deberes respecto a la Carta NNUU —den­tro o fuera de este organ­ismo— o medi­ante el mecan­ismo que se con­sidere ade­cuado para con­trar­restar cualquier ofen­siva, acabar con cualquier ocu­pación y man­tener la paz y la seguri­dad regional e internacional.

    Para que cualquier posi­cionamiento legal frente a la ocu­pación esta­dounidense de Iraq y sus crímenes, y cualquier esfuerzo serio en aras de que la paz y la seguri­dad regional e inter­na­cional vuel­van al punto en el que se encon­tra­ban antes de la ocu­pación, nece­sari­a­mente se han de tomar en con­sid­eración los pun­tos que se señalan a continuación:

    1. Rat­i­ficar el dere­cho nat­ural del pueblo de Iraq a su defensa propia en respuesta a la ocu­pación ile­gal que dirige EEUU con­tra Iraq, de acuerdo con el Artículo 51 de la Carta de NNUU, así como apo­yar la justa lucha del pueblo iraquí para lib­erar su tierr, y recono­cer a su valiente resisten­cia patriótica como rep­re­sen­tante legí­timo del país, puesto que es ella la que man­i­fi­esta la vol­un­tad de la mayor parte del pueblo iraquí por su com­pleta lib­eración, su unidad y su independencia.

    2. Exi­gir a EEUU su reti­rada inmedi­ata y sin condi­ciones de ter­ri­to­rio iraquí y su respon­s­abil­i­dad legal por todas las vio­la­ciones de los trata­dos inter­na­cionales cometi­das. La rat­i­fi­cación del legí­timo dere­cho de los iraquíes, en vir­tud de la legal­i­dad inter­na­cional, a ser com­pen­sa­dos por cualquier pér­dida o daño, directo o indi­recto, resul­tante de la ocu­pación ile­gal esta­dounidense de Iraq.

    4. Exi­gir al CS que asuma su respon­s­abil­i­dad por los crímenes de guerra, de exter­minio colec­tivo y con­tra la humanidad que cometieron y siguen come­tiendo las fuerzas de ocu­pación y las autori­dades guber­na­men­tales iraquíes que se suce­den bajo la ocu­pación, puesto que estos crímenes, al tratarse de crímenes de guerra y con­tra la humanidad, no pre­scriben según los acuer­dos de 1968 [3].

    5. La vic­to­ria de la resisten­cia iraquí sobre la ocu­pación es inmi­nente. La ocu­pación, con sus estruc­turas e insti­tu­ciones, ha empezado a desmoronarse gra­cias a los valientes hom­bres de la resisten­cia. La vía ade­cuada para pro­te­ger la unidad de Iraq y su esta­bil­i­dad, así como la vuelta de la seguri­dad y esta­bil­i­dad de la zona, pasa porque EEUU acepte los prin­ci­p­ios inamovi­bles de la resisten­cia iraquí para que final­ice la ocu­pación ile­gal de Iraq. Estos prin­ci­p­ios, que puso de man­i­fiesto el pro­grama político del Baaz y su resisten­cia nacional, están rep­re­sen­ta­dos por los sagra­dos dere­chos de Iraq, a ninguno de los cuales se puede renun­ciar, y que la legal­i­dad inter­na­cional impone al ocupante:

    a) Reti­rada sin condi­ciones de las fuerzas de ocu­pación de todo el ter­ri­to­rio iraquí, así como que la exi­gen­cia de sus respon­s­abil­i­dades de acuerdo a la ley por todos los crímenes cometi­dos durante la ocupación;

    b) pago de todas las ind­em­niza­ciones por los daños cau­sa­dos por la ocu­pación ile­gal del país, teniendo en con­sid­eración que todas las medi­das, leyes y estruc­turas políti­cas y legales que vieron la luz durante la ocu­pación son nulas de pleno derecho;

    c) lib­er­tad de todos los pri­sioneros de guerra y de los detenidos por la autori­dad de la ocupación;

    d) devolu­ción del poder a los iraquíes y a su rep­re­sen­tante legí­timo: la valiente resisten­cia iraquí; y

    e) lle­var a cabo en el Estado lib­er­ado de Iraq el debido pro­ceso legal, equi­tativo y trans­par­ente, con­tra aque­l­los que traicionaron a la patria y que colab­o­raron con el ocupante.

    “La ocu­pación, con sus estruc­turas e insti­tu­ciones, ha empezado a desmoronarse gra­cias a los miem­bros, hom­bres y mujeres, de la resistencia.”

    Recon­struc­ción democrática de Iraq

    Los ocu­pantes se enfrentan a una resisten­cia fuerte, firme­mente unida, que aumenta sin cesar y que con­tin­uará su lucha, con la ayuda de Dios, el tiempo nece­sario y cueste lo que cueste, hasta expul­sar al último sol­dado ocu­pante, al último agente extran­jero y al último traidor de la tierra iraquí.

    Se estable­cerá un sis­tema nacional plural y con­sti­tu­cional basado en la lib­er­tad de la patria y del ciu­dadano, que pro­teja las lib­er­tades, que respete los dere­chos humanos, que tra­baje por la alter­nan­cia de un poder que se man­ten­drá fiel a los dere­chos de Iraq

    Somos con­scientes del con­trol que EEUU tiene sobre el CS y sobre los organ­is­mos inter­na­cionales, a los que uti­liza para sub­yu­gar a los pueb­los, aplicar su política hos­til, ver cumpl­i­das sus ambi­ciones políti­cas, mil­itares y económi­cas para que tri­unfe su gran plan uni­ver­sal, que con­siste en hac­erse con el con­trol de los recur­sos del mundo y con el pan de cada día de los pueb­los a través del dominio de la economía mundial, de los recur­sos energéti­cos, que rep­re­sen­tan uno de los ele­men­tos económi­cos más importantes.

    Del mismo modo, somos con­scientes de la inca­paci­dad de los organ­is­mos [inter­na­cionales] y de los Esta­dos para hacer frente al mon­struo devo­rador esta­dounidense. Y tam­bién sabe­mos que, lam­en­ta­ble­mente, los grandes países se han sometido y postrado ante la omnipo­ten­cia esta­dounidense, rindién­dose a su vol­un­tad. Sin embargo, ten­emos la fe y el con­vencimiento de que la paz, la seguri­dad, la lib­er­tad y la inde­pen­den­cia son posi­bles, así como acabar con todas las for­mas de con­trol, sub­yu­gación, saqueo y colo­nial­ismo —y sus desas­trosas con­se­cuen­cias—, con todos los proyec­tos sec­tar­ios, extrem­is­tas y racis­tas, así como acabar con el retraso y la destruc­ción a que se ve sometido mi país, Iraq.

    De igual man­era que el orgul­loso pueblo de Iraq ha resis­tido a lo largo de su his­to­ria y en más de una ocasión a todo tipo de injus­ti­cias y de ocu­pa­ciones, la resisten­cia nacional iraquí es hoy quien, hero­ica, com­bat­iente y sac­ri­fi­cada escribe con letras lumi­nosas una nueva página de la his­to­ria que honra a este pueblo, a su nación [árabe] y al con­junto de la humanidad. Pero, no obstante, en honor a la ver­dad y a la his­to­ria, el pueblo iraquí man­i­fi­esta asimismo su necesi­dad impe­riosa de exi­gir a la comu­nidad inter­na­cional que cumpla con sus respon­s­abil­i­dades, a las que, des­gra­ci­ada­mente, ha renun­ci­ado. Este doc­u­mento tal vez con­tribuya a des­per­tar las con­cien­cias, cuando parece estar a punto de que se pro­duzca la der­rota de la injus­ti­cia, la expul­sión de la ocu­pación y de sus agentes, y el fra­caso de su odioso proyecto en Iraq. En su dejación de respon­s­abil­i­dades, la comu­nidad inter­na­cional y sus insti­tu­ciones —encar­gadas de velar por la cor­recta apli­cación de la legal­i­dad inter­na­cional y por ele­var su autori­dad por encima del miedo, del con­trol y de la influ­en­cia esta­dounidenses apoy­ada por el sion­ismo (sin men­cionar la com­pli­ci­dad entre EEUU e Israel por el con­trol de los pueb­los árabes y musul­manes, de los pueb­los libres de América Latina y de otros países, entre los que se encuen­tra Iraq)— han cau­sado un grave empe­o­ramiento del clima político inter­na­cional al per­mi­tir que se imponga la ley de la fuerza en lugar de la fuerza de la ley.

    Un posi­cionamiento serio y deci­sivo de la comu­nidad inter­na­cional y de sus insti­tu­ciones para que se aplique la leg­is­lación inter­na­cional sal­varía a esta gen­eración —y a las gen­era­ciones venideras— de la guerra, y con­tribuiría al pro­greso económico y social de todos los pueblos.

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